Horno de Microondas

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Horno de Microondas…

 

Este es uno de esos inventos que son muy útiles en el MWOhogar.

La noche está fría, quieres comerte esa rica sopa que dejaste en el refrigerador, pero.., oh no!, está muy fría y no estás con ánimos para calentarla en la estufa.

Tomas un plato o una cacerola, lo colocas en el horno de microondas por dos minutos y… Voilá, la sopa está lista para comerla.

¿Alguna vez te has preguntado cómo funciona este maravilloso aparato?

Comencemos con algo de historia.

El horno de microondas es uno de esos inventos creados por accidente. En la década de los 40’s, Perry Spencer, ingeniero de la compañía Raytheon Corporation, investigaba sobre los usos del radar cuando se dio cuenta de que una barra de  chocolate que tenía en el bolsillo se había derretido. Pensó que podía ser a causa de las ondas que emitía el aparato con el que estaba trabajando, un tubo de vacío llamado magnetrón —un magnetrón es un dispositivo que convierte la energía eléctrica en energía electromagnética. Para comprobarlo, colocó unos granos de maíz cerca del tubo y, sorprendido, vio como el maíz se movía, se hinchaba y acababa explotando y saltando en forma de palomitas. Spencer había descubierto las microondas.

 

¿Cómo funciona?

Este moderno aparato funciona mediante el calentamiento del agua que contienen los alimentos. Para lograr ese efecto, se generan ondas electromagnéticas 
con longitudes de 12.24 centímetros y frecuencias de 2.45 gigahercios —un gigahercio GHz equivale a mil millones de ciclos por segundo—.

La radiación es emitida por el magnetrón, el cual genera un campo electromagnético que estimula las moléculas de agua y genera calor.

Las microondas penetran en los alimentos y las moléculas de agua tienden a alinearse en el sentido del campo electromagnético generado; al girar, chocan unas con otras. De estas colisiones se desprende energía que se manifiesta en forma de calor. Además, la plataforma giratoria del horno hace que las moléculas de agua previamente alineadas requieran nuevamente orientarse, con lo que se consigue un calentamiento más uniforme.

El calentamiento por microondas es muy efectivo en el agua, menor en grasas y azúcar donde sus moléculas son menos dipolares y mucho menos en agua congelada, donde las moléculas tienen poca libertad para girar.

Las microondas en este rango no son absorbidas por plásticos, vidrios y cerámica, por lo cual, recipientes hechos con estos materiales no son afectados. Por otro lado los metales repelen estas ondas y es la razón por la cual no deben introducirse en un microondas.

Aunque las microondas son dañinas para el organismo, los hornos domésticos no representan un peligro para la salud. La ventana está cubierta por una pequeña red metálica que no deja pasar las radiaciones fuera de la cámara de cocción. Por otro lado, los alimentos calentados dentro del horno no conservan las radiaciones una vez que se han retirado del campo electromagnético, por lo que son tan saludables como los calentados mediante sistemas convencionales.

 

Precauciones a tomar en cuenta.

  • El agua contenida en los alimentos líquidos se puede «sobrecalentar», lo que significa que alcanza temperaturas por encima de su punto de ebullición, pero sin hervir. Por ello, la ebullición puede iniciar súbitamente, como una explosión al manipular el recipiente o añadir elementos extraños —como crema o azúcar—y con ello podemos sufrir graves quemaduras.
  • Los recipientes cerrados se presurizan y pueden producir explosiones al abrirlos. Un caso particular ocurre cuando calentamos un huevo en el microondas, ya que puede explotar.
  • El campo electromagnético de los recipientes metálicos  se «refleja» dentro de la misma cámara del horno y se genera una especie de tormenta eléctrica en su interior, por lo que no deben ser utilizados.

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